Los beneficios de la conciencia de uno mismo

Cierto profesor universitario aquejado de problemas corona­rios llevaba consigo un monitor que le permitía controlar su pul­so cardíaco, ya que, cuando el ritmo de las pulsaciones superaba las ciento cincuenta por minuto, no llegaba suficiente oxígeno al músculo cardíaco. Un buen día acudió a una de esas reuniones regulares del departamento, aparentemente interminables, que se le antojaban una completa pérdida de tiempo.

Fue entonces cuando su monitor le advirtió que, si bien su mente se mantenía escéptica y distanciada, los latidos de su cora­zón rondaban niveles peligrosos. Hasta aquel momento no había caído en cuenta de la alteración emocional que le producían las pequeñas controversias cotidianas de la política universitaria. El autoconocimiento constituye una capacidad clave que desem­peña un papel fundamental en el control del estrés porque -como le ocurría a nuestro profesor universitario- a falta de una aten­ción cuidadosa podemos permanecer completamente inconscien­tes de las situaciones estresantes de nuestra vida laboral.

El simple hecho de ser conscientes de los sentimientos que bullen en nuestro interior puede tener un efecto muy positivo so­bre la salud. En la Southern Methodist University se llevó a cabo un estudio sobre sesenta y tres directivos que habían sido cesados y que se hallaban -muy comprensiblemente, por otro lado- en un estado de ánimo enojado y hostil. Se pidió a la mitad de ellos que dedicaran veinte minutos, durante los cinco días siguientes, a lle­var un diario en el que recogieran sus reflexiones y sentimientos más profundos acerca de la situación que estaban atravesando. El resultado fue que quienes perseveraron en esta práctica encontra­ron trabajo antes que quienes no hicieron lo mismo.

Cuanto mayor sea la precisión con que monitoricemos nues­tras alteraciones emocionales, más rápidamente podremos recu­perarnos de sus efectos perturbadores o, al menos, eso es lo que parece demostrarnos cierto experimento en que los participantes debían presenciar la proyección de una película de prevención de los accidentes automovilísticos debidos al exceso de alcohol y cargada de escenas muy sangrientas. Durante la media hora si­guiente a la proyección, los espectadores informaban que se sentían angustiados y deprimidos, y que su mente volvía una y otra vez a las perturbadoras imágenes que acababan de contemplar. Y, quienes se recuperaron con más prontitud fueron precisamente quienes tenían una conciencia más clara de sus sentimientos. Así pues, según parece, la claridad emocional nos capacita para con­trolar nuestros estados de ánimo negativos.

Sin embargo, la impasibilidad no significa necesariamente que hayamos conseguido encauzar adecuadamente nuestros sen­timientos porque, aun cuando la persona pueda mantenerse apa­rentemente imperturbable, el hecho de que algo siga bullendo en su interior es el signo indudable de que todavía quedan cosas por hacer con el sentimiento conflictivo. Ciertas culturas, especial­mente las asiáticas, promueven un estilo de conducta consistente en disimular los sentimientos negativos, una costumbre que, aun­que pueda aportar cierta apariencia de tranquilidad a nuestras re­laciones, tiene un coste individual. Un psicólogo que trabajaba en un país asiático, enseñando precisamente las habilidades pro­pias de la inteligencia emocional al personal auxiliar de vuelo, me comentaba: «El problema aquí es la implosión. Estas perso­nas no suelen explotar sino que guardan sus emociones para sí mismos y sufren en silencio».

Pero la implosión emocional presenta una serie de inconve­nientes. Las personas proclives a esta pauta reactiva no suelen emprender ninguna acción para mejorar su situación y, aunque puedan no mostrar ningún síntoma externo de secuestro emocio­nal, no obstante experimentan el colapso interno propio de tal si­tuación en forma de jaquecas, irritabilidad, abuso del alcohol o del tabaco, insomnio y constante autocrítica. Y puesto que tienen, en definitiva, la misma probabilidad de riesgo de padecer una en­fermedad coronaria que quienes explotan, necesitan aprender también a gobernar sus reacciones ante la angustia.

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10 comentarios to “Los beneficios de la conciencia de uno mismo”

  1. YESSENIA YOLANDA Says:

    ESTE ARTICULO ES MUY INTERESANTE PARA QUE LOS JOVENES QUE LEAN ESTO TENGAN Y APRENDAN EL BENEFICIO DE SU ONCIENCIA DE CADA UNO REALMENTE FELICITACIONES PROFE.

  2. YESSENIA YOLANDA Says:

    ESTA PAGINA REALMENTE ES MUY INTERESANTE YA QUE CADA JOVEN QUE LEA ESTO SABRA EL BENEFICIO DE SU CONCIENCIA QUE TIENE YA DEPENDIENDO LOS ACTOS QUE REALICE CADA UNO.

  3. Laa Regiiaa Says:

    esstthee dooccummeenttoo mee ha serviiddoo de muusshoo,,creeooo qqHee aaL esttar concienttes de las coosass seriiaamos persoonass mas maravilloosas de lo que yaa ssomoosss

  4. vero Says:

    esta chido esto es vdd eeeeee

  5. MARCO ANTONIO Says:

    pZ sta xida la conciencia.

    LA CONCIENCIA ES EL ACTO PSIQUICO MEDIANTE EL CUAL UNA PERSONA SE PERCIBE A SI MISMO CON LA REALIDAD EXTERNA

  6. gaby Says:

    puezz ezta muy chik la canzion zprrr chida o no

  7. cristian Says:

    pz la verdad si esta bien ser concientes en nuestros actos y pz saber esto es bueno

  8. mary good Says:

    jumm yo qe ria haaser la tarea me piddieron beneficios y limita siones y a esto no le en tendii mui bien :(

  9. alan Says:

    no lei todo me aburri y me fui…

  10. lorena Says:

    no dan bien la redaccion

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